
La sabiduría popular y los poetas lo afirman: es dulce llorar. Una buena crisis de llanto afloja la tensión nerviosa y reconforta el cuerpo. Ahora le ha tocado confirmarlo a la bioquímica: las lagrimas no expresan solo la emoción, sino que también juegan un importante papel fisiológico al evacuar los productos tóxicos de las glándulas lagrimales. El sistema nervioso, en efecto, responde a las agresiones corporales y mentales provocando la secreción de ciertas hormonas y péptidos que se van acumulando peligrosamente. A menos que las lagrimas los expulsen del organismo. Tal es la teoría del doctor Frey, medico y psicólogo norteamericano de la...